Como directora de la residencia artística, genera un espacio cuidado y fértil donde las ideas pueden explorarse con libertad. Su mirada sensible, su rigor artístico y su capacidad para leer cada proceso hacen que cada creador encuentre un lugar real de búsqueda, calma e impulso. Aintzane convierte la residencia en un territorio donde la obra puede respirar, crecer y revelarse.